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Programa Regional de Grupos de Trabajo Red Iberoamericana de Masculinidades |
Conciliación de la vida familiar y laboral en hombres de sectores populares de Bogotá
Vivian Nayibe Castro
El presente escrito analiza la conciliación de la vida familiar y laboral de un grupo de trabajadores del servicio de aseo en la Universidad Nacional de Colombia. El marco general de análisis lo constituye el trabajo – remunerado y no remunerado- como fenómeno social cambiante y escenario de expresión de relaciones sociales de género, en un estudio que tiende puentes entre los estudios sobre el trabajo y las familias.
Los resultados que se presentan incluyen dos niveles: la experiencia de trabajo de algunos hombres empleados en un sector considerado tradicionalmente como femenino, el de los servicios de aseo, mediante la reconstrucción de sus trayectorias y percepciones sobre su quehacer laboral en relación a su identidad de género. En un segundo nivel las prácticas de conciliación entre trabajo, vida familiar y personal, analizando la posición de los varones en sus núcleos familiares y su nivel de involucramiento en el trabajo reproductivo.
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Interacciones de género en el contexto minero: Subordinación y poder en las schoperías de Calama, Chile
Dra. Paulina Salinas Meruane
La Región de Antofagasta, tiene un total de 493.984 habitantes (INE, 2004). Es una las más prósperas del país. La mayoría de los indicadores regionales (económicos, tecnológicos, sociales y culturales) son positivos y se registra un crecimiento sostenido en esta última década. El Índice Global de Competitividad Regional (SUBDERE, 2003) ubicó a la región en el segundo lugar del ranking, siendo superada sólo por la Región Metropolitana. Lo mismo respecto al Factor Resultados Económicos, ya que la región ocupa el segundo lugar a nivel nacional. Esta situación está asociada con la condición de zona minera productora y exportadora del principal commodity del país y a la inversión realizada por las empresas de este rubro. |
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Masculinidad y Trabajo. Las empresas con políticas de género y sus consecuencias sobre la masculinidad
Paco Abril Morales Y Alfonso Romero Díaz
Este artículo presenta los resultados españoles del proyecto europeo Work Changes Gender – Towards a new organisation of men’s lives – emerging forms of work and opportunities for gender equality. La investigación pretendía analizar hasta qué punto las nuevas formas de trabajo inciden en la transformación de la masculinidad, especialmente sobre los aspectos relacionados con la conciliación de la vida familiar y laboral y la igualdad de género.
Los resultados de la investigación muestran que las relaciones de casualidad no son unidireccionales, hasta el punto que podemos afirmar que predomina la relación inversa: “el género cambia el trabajo”. Las necesidades familiares, las inquietudes personales, los valores parecen ser más determinantes para adoptar nuevas formas de trabajo, que al revés. A pesar de este mayor peso de los factores externos a las empresas para explicar el cambio en la masculinidad, los resultados también muestran que los cambios introducidos por éstas también influyen en las relaciones de género. |
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Masculinidad y violencia: aproximaciones desde el universo del deporte
Julio César González Pagés y Daniel Alejandro Fernández González
El ejercicio de la violencia ha sido una cualidad asignada socio-culturalmente a los hombres en el decurso de la historia. Estos la han utilizado en función de legitimar el poder que poseen en el marco de las relaciones de género, a partir de la posición hegemónica que detentan respecto a las mujeres. Asimismo, los hombres continuamente están siendo violentos con otros hombres y consigo mismos, como parte de la socialización de sus masculinidades. La violencia es un fenómeno que se expresa en múltiples formas: física, verbal, psicológica, económica. Los escenarios en los que se hace visible son igualmente variados: las relaciones de pareja, en el seno del hogar, la escuela, los medios de comunicación o las prácticas deportivas. Estas últimas en su devenir histórico han estado marcadas por la presencia de episodios violentos en todas las áreas que se vinculan a ellas. Al constituirse el universo del deporte como espacio privilegiado para la validación de un modelo hegemónico de masculinidad, han sido los hombres los grandes cultores de esos episodios de violencia. Combatir la violencia y promover una cultura de paz que revierta la tradicional jerarquía que define las relaciones entre hombres y mujeres es un objetivo esencial en aras de un mundo mejor. Entre los actores e instituciones implicados en ello, la educación, en su sentido más amplio, ha de desempeñar un rol fundamental en la consecución de ese ideal. |
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Masculinidades en blanco y negro: Algunos puntos de encuentro para el análisis
Maikel Colón Pichardo
Este trabajo es una aproximación que tiene la intención de evidenciar algunos aspectos de importancia, que contribuyen a la construcción de modelos de masculinidad por parte de hombres y mujeres integrantes de una sociedad donde el concepto “raza”, como constructo social fundamental y directriz de las relaciones sociales, económicas y políticas de un largo proceso histórico –de finales del siglo XIX y principios del XX- revela el problema que produce esta construcción cultural en la formación de identidades masculinas.
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Masculinidad hegemónica en el discurso del movimiento obrero madrileño de finales del siglo XIX y comienzos del XX
Alejandro Martínez González
La masculinidad hegemónica es un término relativamente reciente en los estudios de género que alude a la construcción de un rol de hombre socialmente reconocido, formado por la tradición y el sistema político, social y cultural y aprendido en los principales entornos socializadores, como son la familia, el grupo de iguales, la escuela o los medios de comunicación. Se refiere por tanto al modelo de ”ser hombre” construido bajo el sistema patriarcal de sociedades jerárquicas como la nuestra, que subordina a otras masculinidades, a las que infantiliza, disminuye y/o feminiza, y cuyas características fundamentales serían las de ser proveedor, trabajador, responsable, racional, emocionalmente controlado, heterosexual activo, jefe del hogar, padre, fuerte y blanco, con dominio sobre otros hombres (Sipión, 2008). |
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Medallas en la piel: connotaciones eróticas actuales del piercing y el tatuaje
Yoss
La última década del siglo XX y la primera del XXI han sido testigos de cambios radicales en lo que a estética se refiere. El más importante de ellos, la crisis de los ideales únicos, absolutos y canónicos de belleza masculina y femenina y su división en muchos otros relativos y/o parciales. Ya no hay un único, monopólico modelo de hombre o mujer bellos, sino muchos. Esta “balcanización” del arquetipo de atracción sexual se relaciona estrechamente con la popularidad en ascenso de patrones o paradigmas más o menos contraculturales, muchos antes incluso considerados como repugnantes, desagradables o simplemente indeseables. Destacan entre los elementos de estos nuevos paradigmas las decoraciones corporales invasivas permanentes o semipermanentes, término científico al que recurren los especialistas para englobar al tatuaje y al piercing. |
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El quiebre del proyecto laboral y su repercusión en la vida del varón
Lic. Guillermo Augusto Vilaseca
Antes de introducirnos plenamente en el tema del quiebre del proyecto laboral, les propongo reflexionar acerca de dos preguntas. La primera de ellas es: ¿En que reside la potencia masculina? El sentirse varón, como el sentirse potente, no es innato. Es el producto de una construcción cultural internalizada. La prueba de ello son los diferentes modelos de masculinidad y potencia que se dan a través de la historia y las culturas. El estado de situación actual aparece a primera vista como natural cuando, en realidad, no lo es. En la actualidad surgen nuevos espacios y funciones que deben ocuparse para identificarse y ser identificado como varón. De esta forma, cada hombre construye su subjetividad a partir de los modelos que el entorno le provee favoreciendo el desarrollo de ciertos aspectos y la inhibición de otros. Cabe destacar que hasta épocas no muy lejanas imperaba el lema “los hombres no lloran” y se cultivaba la imagen del varón recio e imperturbable ante cualquier acontecimiento de la vida, afortunadamente el contexto actual comienza a validar la expresión de los sentimientos y las emociones del varón. |
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